La droga más subestimada: por qué es peligroso trivializar el cannabis

El cannabis es posiblemente la droga más controvertida en nuestra sociedad: mientras sus defensores abogan por la legalización, sus oponentes advierten de numerosos riesgos. Y aunque los medios nos confrontan constantemente con debates sobre la marihuana y el hachís, muy pocas personas saben exactamente de qué se trata la sustancia vegetal cannabis. A continuación, arrojamos luz sobre la oscuridad y explicamos por qué no se debe subestimar la droga.

Datos generales sobre la planta de cáñamo

La planta de cáñamo (también llamada cannabis) es un género de plantas dentro de la familia del cáñamo. Dado que fue cultivada para la producción textil china en tiempos precristianos, es una de las plantas útiles y ornamentales más antiguas del mundo. Con el tiempo, la planta se extendió desde Asia Central a través de Europa hasta América del Norte y del Sur, ya que sus fibras sólidas son ideales para la producción de ropa, cuerdas y papel. Incluso hoy en día, el cáñamo se considera indispensable para la industria textil, así como para la industria de la construcción.

Pero además de su papel como materia prima renovable, las hojas secas, flores e inflorescencias de la planta de cannabis también se utilizan como intoxicantes: el tetrahidrocannabinol (THC), que solo se encuentra en plantas femeninas, es conocido por su efecto intoxicante en el organismo humano.

Cuando se trata del consumo de cannabis, las dos drogas, la marihuana y el hachís, juegan un papel principal. Mientras que la marihuana se elabora a partir de las partes secas de flores femeninas de la planta, el hachís proviene de la resina prensada en placas o grumos. Como regla general, los intoxicantes se fuman con porros o se comen en forma de galletas.

Precaución

Además de las consecuencias físicas, el consumo de cannabis a largo plazo también puede tener consecuencias psicológicas y sociales. Son varios los casos en los que se reporta una llamada tendencia general al retraimiento: Aquí, los afectados son indiferentes a su vida profesional, pierden la motivación y no tienen un objetivo fijo en mente. También está muy extendido que el cannabis desencadena efectos psicógenos y aumenta los rasgos esquizofrénicos.

A más largo plazo, existe el riesgo de dependencia psicológica, que se manifiesta como falta de impulso y apatía y puede ir acompañada de depresión o cambios de personalidad. Tal dependencia se caracteriza por intentos infructuosos de reducir el consumo o detenerlo por completo. Los síntomas de abstinencia como la inquietud interior, los trastornos del sueño y los fuertes cambios de humor garantizan específicamente que ya no pueda dejar de consumir. En estos casos, se debe buscar ayuda y se debe buscar el retiro profesional.

Cannabis y sus efectos en humanos

Dependiendo de cómo se absorbió el fármaco, el efecto suele ocurrir inmediatamente después de su uso y dura entre una y cuatro horas. Un amplio espectro de actividad es característico del cannabis. El efecto exacto depende, entre otras cosas, de la forma de consumo, el dispositivo, la dosis consumida, el medio ambiente y el propio consumidor. A pesar de esta experiencia individual de persona a persona, se pueden resumir algunos efectos generales.

La intoxicación por cannabis tiene principalmente efectos psicológicos que están influenciados por el estado de ánimo del consumidor. Por ejemplo, los sentimientos positivos se perciben aún más eufóricamente, mientras que los estados de ánimo negativos conducen a una falta de impulso aún mayor. Los patrones de pensamiento habituales pasan a un segundo plano, las nuevas ideas dan forma a la percepción y las cosas que de otro modo serían irrelevantes se registran con mayor claridad. Debido a la alteración de la memoria a corto plazo, el tiempo parece pasar más lentamente y no es infrecuente que se produzcan los llamados desgarros de la película, es decir, lagunas en la memoria. Si bien muchos usuarios se relajan más cuando están intoxicados, también hay personas que reaccionan a la sustancia con miedo o sentimientos de pánico. Incluso pueden producirse alucinaciones o paranoia.

Es mucho menos probable que los efectos físicos de la droga sean psicológicos, pero en algunas personas el consumo aún se nota en forma de palpitaciones, náuseas o mareos. Algunos usuarios informan ojos enrojecidos y fluctuaciones de calor. En casos extremos, es posible un colapso circulatorio debido al gran aumento de la presión arterial.

Debate sobre la legalización del cannabis

Básicamente, tanto la adquisición como la posesión de cannabis es ilegal en Alemania. No existe una prohibición escrita contra el consumo de la planta de cáñamo; sin embargo, el consumo no es posible sin una adquisición o posesión previa, por lo que, en un sentido práctico, el consumo de cannabis también se considera ilegal.

Desde hace varios años, los defensores de la planta de cáñamo han estado abogando por la legalización del cannabis en toda Alemania y, por lo tanto, quieren tener éxito en países más progresistas como los Países Bajos. Argumentan que el cannabis tiene un riesgo menor de dependencia física que el alcohol o la nicotina. La mejora del control de los delitos relacionados con las drogas y los beneficios económicos también son puntos centrales de su argumentación.

Aunque estos argumentos hasta ahora no han cambiado nada sobre la ilegalidad del cannabis para el público en general, ahora se permiten casos excepcionales en los que el uso se realiza de acuerdo con la ley. Los médicos pueden recetar cannabis como medicamento a sus pacientes si no existe una alternativa médica correspondiente. Esto se aplica, por ejemplo, al dolor crónico, los trastornos de ansiedad o la espasticidad. Sin embargo, cabe señalar que el cannabis como medicamento no es una panacea ni es adecuado para un uso masivo.

¿Por qué no trivializar la droga?

De hecho, existen buenas razones para no legalizar el cannabis para el público en general. El más grave es que el consumo prolongado de cannabis está asociado con varios riesgos físicos. Esto no causa daño cerebral permanente, pero puede afectar gravemente el desempeño cognitivo. Además, el humo del cannabis daña las vías respiratorias, especialmente cuando se combina adicionalmente con tabaco. Además, no se puede descartar que el fármaco provoque un retraso en el desarrollo de la pubertad.